viernes, 11 de mayo de 2012

Tócame otra vez.

Hoy no importaba si eran las dos o las cuatro de la tarde. Era domingo y anoche…
Se despertó con una gran sonrisa en su rostro con ojeras. Resopló sin dejar de sonreír y se dio unas palmaditas en el pecho, felicitándose a sí mismo.
Escuchó un ruido en el cuarto de la batería, pero no le importó que el gato estuviese intentando jugar con los platillos.


Mientras el café, con su característico olor, anunciaba que ya estaba listo para ser bebido, dos brazos lo cogieron por sorpresa. Cerró los ojos, concentrándose en disfrutar de ese delicioso momento.  Se giró y vio sus grandes ojos azules mientras le apartaba esa gran mata de pelo rubio de la cara.
La subió a la encimera acariciándole esos dos preciosos muslos que más de una noche le habían hecho soñar y se acercó lentamente a sus labios, para finalmente susurrarle:
-         ─ Buenos días . Y le dio el beso más pasional que ella recordara.
-         Cómo se nota que anoche triunfasteis. Él se dio la vuelta a por dos tazas de café y le tendió una a ella.
-          ¿No puedo estar feliz por tenerte…   dijo mirándola de arriba abajo, centrándose en lo bien que le quedaba su camiseta.  …semidesnuda, aunque por poco tiempo, encima de mi encimera?dijo sonriendo antes de darle un sorbo a su café.
-          Bueno… si estoy así es porque aún no te has dignado a reclamar tu camiseta.lo rodeó con sus brazos, trayéndolo hacía ella, con el propósito de dejarlo extasiado, solo con el aliento necesario para decir su nombre.
Pero en ese momento, el móvil de él empezó a sonar.
-          Lo siento, lo siento, lo siento  dijo corriendo, mientras se deshacía de las dulces cadenas que lo tenían atado. Pero quizás son los del grupo…
Ella bajó resignada repitiendo en tono burlón las dos últimas palabras que su chico le había dicho. Cuando llegó a la habitación tuvo que encontrar sus vaqueros debajo de todas aquellas sábanas tiradas por el suelo. Cuando los hubo encontrado, se los puso lo más rápido posible, mientras su novio, en el salón, hablaba con el cantante a gritos de lo impresionante que fue que todos coreasen las canciones, de que todo el esfuerzo al fin estaba valiendo la pena y de que, al final, el sueño que estaban construyendo todos juntos les estaba empezando a hacer una mueca parecida a una sonrisa.



Sin dejar de imitar la felicidad de su novio, para desgracia suya, se quitó la camiseta y se puso el sujetador camino del baño.
Era muy guapa, tenía un cuerpo envidiable, y con unas piernas largas que más de uno se había perdido mirándolas
De tez blanca, se tostaba al sol, quemándose los primeros días, y a ella le encantaba quedarse dormida al sol. Su gran mata rubia ondulada era fácilmente recogida en un moño que le resaltaba aún más las pecas de las mejillas al no haber nada que las cubriese.
Ni siquiera se molestó en maquillarse. Se quedó en el pasillo mirando como él estaba radiante de felicidad antes de entrar a buscar su camiseta, él no había reparado en que ella se estaba preparando para irse.
Lo que más le gustaba de él eran sus brazos, esos brazos de batería. Y su espalda, y con él había suficiente de ambas cosas.
Desde hacía ya un tiempo, sentía que lo perdía, y el dolor era cada vez más insoportable, pero más dolía saber que estaba perdiendo la batalla contra un instrumento y no por una chica, porque si esa batalla la veía perdida, se retiraba a tiempo, quería verlo feliz, pero el instrumento estaba antes que ella, y se estaba llevando cada vez más amor y atención.
Quería entenderlo, pero no lo conseguía.
David entró abruptamente en la habitación
-          ¿Ya te vas Clara?   dijo extrañado mientras ella terminaba de meter a toda prisa lo que quedaba de sus pertenencias en el bolso.
-             contestó.- se me había olvidado que tenía una comida familiar. Ya sabes, compromisos…   dijo con una sonrisa triste.
-         Esperaba que pudiésemos compartir la comida al menos dijo decepcionado. Anoche casi no te tuve entre mis brazos<<si te has dado cuenta>> dijo ella con su mirada, pero él pareció no entenderlo… o no quiso al menos.
-          Lo siento cariño, otra vez será. Hablamos ¿sí? . Y con un beso en la mejilla se despidió de él.  Salió dando tumbos, porque ni siquiera esperó a terminar de ponerse la chaqueta.

Dejo a David plantado frente a la puerta, preocupado. Sabía que esto venía por el grupo, pero ese sueño… Ellos estaban antes, no le parecía justo abandonar algo que llevaba tanto tiempo persiguiendo por alguien que no lo entendía, no estaba ahora como para cambiar de preferencias. Si no lo entendía quizás no valía la pena… pero era Clara. Sabía que era un pensamiento egoísta, que ya no tenían 17 años ni estaban en el instituto, debía aprender que no era suyo, aprender a compartirlo con las pasiones de él, y eso era algo que se le estaba atragantando, que le estaba sintiendo bastante mal.


Nyx.

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