viernes, 9 de diciembre de 2011

Gatuna

Cerró la puerta tras de sí con una patada con la que el gato salió disparado asustado. Cuando ella estuviera en el sofá ya iría a saludarla.
Un relámpago llenó de luz la estancia para que, segundos después, el trueno la llenara esta vez, de ruido. Dejó las bolsas mojadas encima de la mesa maldiciendo y esperando que la comida china no estuviera llena de agua.
Encendió la luz y entró a su habitación. Se desnudó por completo, se puso el pijama y acto seguido anduvo por el largo pasillo decorado con un papel pintado de flores que dejaba ver que el piso pertenecía a una finca de los años cincuenta.
Y no sólo por el papel, también se dejaba entrever por el mal estado de las tuberías.
En el baño, contrastando con todos los tonos tierra del piso, la luz hacía que el azulejo blanco resplandeciera con un brillo inusual, daba la impresión de estar en una habitación de manicomio.
Cogió la toalla y salió al salón, que contrastaba con la modernidad de la pantalla plana. Ahora sí, el gato, se acercó pidiendo su lata de atún.
El sonido del aluminio abriéndose fue lo único que sonó desde que ella cerrase de un golpe. Todo estaba en el más tranquilo silencio, miró su mano y vio la sombra del anillo de compromiso que tuvo una vez.
Se quedó pensando si ya había perdido su tren. Un maullido la devolvió a la realidad. Despejó su cabeza y puso el plato en el suelo.
Empezó a cenar media hora más tarde con el ruido de la lluvia como único acompañante, la cual se daba contra las ventanas con una furia poco vista. Puso la tele y no encontró más que películas románticas de esas que se ven con una manta y con una pareja los dos tumbados en el sofá.
Miró a su alrededor y ni siquiera estaba el gato. Apagó la tele, prefería cenar con el sonido de la lluvia, al menos ella entendía su estado de ánimo.
Llamaron al timbre, y lo dejo todo pensando que era él, cuando en realidad era ella la que debería haber ido en su busca, la que lo dejó marchar… ¡cuántos sueños malgastados!
Pero en vez de ver a un joven rubio sosteniendo un ramo de flores y perdonándola por todo con el anillo en la otra, se encontró con un hombre y una mujer vestidos completamente de negro. Como no le importaba, se fue como vino.
En silencio.
Y en silencio se acabó la cena y esperó a que llegase un nuevo día.

Nyx.

3 comentarios:

  1. Felicidades por el blog, se nota que trabajáis con entusiasmo. Me ha encantado este microrelato que deja expresar más d elo que parece.
    Espero pasarme por aquí a menudo :)
    ¡Saludos!

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  2. Mucho ánimo con el blog, y a seguir con los relatos.

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  3. ¡Muchas gracias por vuestros comentarios de apoyo! Esperamos veros mucho por aquí.
    ¡Disfrutad de la estancia!^^

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