viernes, 25 de noviembre de 2011

Destino

Aquí podéis leer lo que escribí un día que no podía dormir. No es demasiado, pero prometo que la próxima será más larga. Espero que os guste.
 
Le había salvado la vida.
El cuerpo sin vida e inerte del hombre estaba empapado en su propia sangre, que se derramaba por el liso suelo de madera. El muchacho respiraba con notable dificultad, un sudor frío le perlaba la frente  y los latidos de su corazón marcaban el compás de aquella trágica noche. Estaba fuera de sí y se balanceaba suavemente sin percatarse.
Algo tiró de su brazo. Fue un esfuerzo sobrehumano, pero consiguió centrar la mirada y ver que allí se encontraba la razón por la que él seguía vivo, aquel precioso perro, que había adoptado aquella misma mañana; lo había protegido y había acabado con aquel individuo… Todo aquello hizo que en la cabeza del chico se repitiera una pregunta una y otra vez: ¿qué había sucedido? Todo había sido increíblemente rápido y confuso. Entonces miró a su alrededor y todo cobró sentido. Largas hileras de gruesas lágrimas recorrieron su joven y blanquecina tez. Acababa de perder a toda su familia… Su rictus pétreo se convirtió en agónico y su silenciosos sollozo en un llanto desgarrador, doloroso y sincero.
El perro seguía allí, urgiéndolo a marcharse. Sin saber cómo, se puso en pie y abandonó el hogar en el que había vivido durante quince años.
  

2 comentarios:

  1. Estremecedor relato. Es cortito y extraño, pero igualmente interesante. ¡Aunque deja con dudas! ¿Qué es lo que ha pasado, al final? ¿Adónde irá ese muchacho? ¿El perrito lo acompañará? T//T
    No puedo evitarlo...los perros son mi debilidad.

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  2. Muchas gracias, Ayashi. Yo también tengo dudas, jajaja. Fue una idea que se me pasó por la cabeza y que no he tenido tiempo de desarrollar. Veremos si me animo a continuarlo o qué. ¡Hasta luego!

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